La sociedad la llamó valiente, sus hijas la
consideraron una mujer ejemplar, y a pesar de que sus suegros la etiquetaron de
asesina, el juez la declaró inocente; no sin antes lanzarle un guiño con su ojo
derecho, mientras María le echaba una mirada coqueta.
jueves, 3 de enero de 2013
Que Dios te salve, María
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